Como un niño que cuenta sueños al viento, como un niño que cuenta con sus dedos el rumor del salto de agua del rio.
sábado, 13 de marzo de 2010
viernes, 5 de marzo de 2010
UNA SOMBRA AZUL

Terraza de verano.
Calma sobre las mesas.
Las pestañas de sus párpados brillaban.
Melodía extraña.
Blues.
El pensamiento se detiene
en aquel valle.
Poema sin rima.
Melodía dulce.
Paz incierta.
Y mi corazón ardió.
Recuerdos lejanos que estallan
en sus manos de diosa blanca
en la oscuridad de sus ojos
en sus pechos turgentes.
La pasión palpita en mí todavía.
La brisa.
Un cigarrillo.
La nostalgia florece trémula.
ATHO
martes, 23 de febrero de 2010
TENGO UN POEMA

Tengo un poema por hacer de un solo trazo.
Un canto de cisne persigue las palabras.
A través del cristal la vi dormir sobre la arena.
Yo tenía un gran vacío de tantas noches estériles.
Dulce intimidad que erizaba nuestro secreto.
Amargura de ausencia que regresaba del abismo.
Caricias torpes cubiertas de flores,
cruel escarcha que las pudre.
Humo oracular silencioso como serpiente.
Melancolía de ventana tras la lluvia.
Sus mejillas eran racimos de historias por contar.
Fascinación inmoral de antiguas tentaciones.
Descubrí el secreto tras esa máscara.
Era muy tarde para dar libertad a los sueños.
¿Qué puedo decir de esta locura?
sábado, 20 de febrero de 2010
SOLEDAD

¡He cerrado los ojos!
Se acabó la espuma de sus manos entra las mías.
¿Estará pensando en volver?
Su iris color avellana recogía en su regazo, soledad.
¡Qué en su mirada! No me gustaba…
¡Grita de una vez! No me respondas con el silencio.
¡Qué dices mujer! ¿Ahora no sabes dónde ir? ¿Quieres ser libre?
¡No hay caminos para la huida!
¿Adónde se fue?
Su recuerdo golpea mis sienes. ¿Fue en busca de otro amor?
Su forma de amar estaba por encima de mis límites.
En ninguna parte resuena su voz.
La lluvia no es triste a pesar de todo.
La noche viene, una luz rojiza en el horizonte.
Estoy solo. Mejor.
Esta soledad, lejos de las estrellas, es la que guía mi destino.
lunes, 15 de febrero de 2010
SABRÉ OLVIDAR

Qué hay tras su mirada.
Si no tuviera ese azul pudiera ser una sombra que da miedo.
Sombra o silencio, no sé, pero da miedo.
Hay que rezar.
Zafiros difíciles de imaginar imitan la esperanza perdida.
Y los mirtos escuchan profecías de amores traicionados.
Oigo ya el silencio dulce de la noche.
Qué me importa, aguantaré.
El reloj de sol lleno de bruma no marca las horas.
Hay que confiar.
Pero cuidado, la Vieja Luna me ha ofrecido granos de granada.
sábado, 13 de febrero de 2010
martes, 9 de febrero de 2010
LEJOS DE TÍ

Como en un desierto invernal
muy rápidamente,
las lunas jóvenes
que recogen los últimos colores
de otoño,
ocultan desde su cercanía
la muerte de un viejo árbol.
Es entonces cuando nace encendido,
aquel infinito
que,
acariciado por el azul del recuerdo,
enmudece después de olvidar
lo que ya derraman unos ojos
tranquilos
que saben de dudas y de recuerdos.
Lejos de ti, como una luz sagrada,
una sonrisa trémula
va acariciando
el encuentro
en un rincón casi cerrado
en el espacio reducido
y encontrar en la realidad del momento
capacidad de no ser extraña huella.
LA LLAVE

¿Por qué se va la sinfonía del loto por el río de mi vida?
Soterrado,
oculto a la belleza de tu juventud,
espero la llave que, vuelta a vuelta,
rescate mi amor de estas sombras.
Sexo de seda.
Suspiros de lluvia.
¡Por favor!
¡Solo un momento!
¡Dadme la llave!
Viajaré tenaz en la media noche.
Sin tiempo.
Desnudo sobre la hoguera del poema inútil.
Permaneceré así,
mecido por el ocre de este otoño que viene.
¿Qué puedo hacer para que los versos no me traicionen?
Soterrado,
oculto a la belleza de tu juventud,
espero la llave que, vuelta a vuelta,
rescate mi amor de estas sombras.
Sexo de seda.
Suspiros de lluvia.
¡Por favor!
¡Solo un momento!
¡Dadme la llave!
Viajaré tenaz en la media noche.
Sin tiempo.
Desnudo sobre la hoguera del poema inútil.
Permaneceré así,
mecido por el ocre de este otoño que viene.
¿Qué puedo hacer para que los versos no me traicionen?
HUIDA
jueves, 4 de febrero de 2010
DESAPARECE

Desaparece su presencia,
como un escorpión vigilante
que el sol sobre la roca paraliza
hasta que la tarde oscurece.
Su vientre sacude gorriones de luz.
La nostalgia casi vacía de besos,
no encuentra el grito que fue espasmo.
Cuánto heno podrido.
Es el pasado que no se recupera
en este prado sin amapolas.
Sea pues mortecino y triste el recuerdo
que rozó lo sublime.
lunes, 1 de febrero de 2010
DEJÓ DE AMAR

Los colores del brezo.
Los destellos de mariposa de su cuerpo sexual.
Caricias bañadas en su mirada de espuma azul.
¿Qué se llevará el río el cercano otoño?
La calle, la calle me conoce, y yo, su ventana.
¿Por qué no cesa la lluvia?
Es inútil, me voy.
Separados, huye el amor. En la lejanía, la nostalgia cautiva.
Sí, el amor que robó, le consumió.
Dejó de amar, permaneció muda.
Buscar vueltas a esta realidad me hunde en el vacío.
CULPABLE

Él, separado del bosque, huye, grita.
Ella, sueña, y arroja su misterio desde la hiedra.
El Amor les niega un amanecer.
Nació una noche, una noche solitaria,
ahora es un rumor de tristeza, de espuma.
Tiempo de vela, pálida existencia,
espuelas sangrientas a la orilla del viento que trenza silencios.
No supo la lluvia explicar el color de sus manos burlonas,
inseguras, sin eternidad.
¡Yo soy el culpable!
Estos suspiros van cavando un horizonte de olvido.
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