Cuando le acaricia,
durante el abrazo,
el cielo recoge su mirada.
Un chasquido paraliza,
sonrisa y gesto.
Eternidad de latido en latido,
Se encienden estrellas y luna
En su cara.
Le había abatido
El beso.
Como un niño que cuenta sueños al viento, como un niño que cuenta con sus dedos el rumor del salto de agua del rio.
Cuando le acaricia,
durante el abrazo,
el cielo recoge su mirada.
Un chasquido paraliza,
sonrisa y gesto.
Eternidad de latido en latido,
Se encienden estrellas y luna
En su cara.
Le había abatido
El beso.




La oscuridad ocultaba las orillas del río.
Los árboles del bosque dormitaban sin viento.
La luna en las aguas mansas su sonrisa lucía.
En la soledad, las montañas del cielo surgían.
La noche vigilaba un amanecer incierto.
Esta tranquilidad conseguía divinos paisajes.
Aquel amor callado y turbio,
ante su recuerdo, el alma se inquieta.
Acerca una realidad que desengaña.
Oculta una desbordante ambición de amar en libertad.








